O con Harp Helú o no hay Salón de la Fama

PARA MIÉRC. 20, FEB. 2019

JUAN VENE EN LA PELOTA

        

Coral Gables, Florida (VIP WIRE).-

“Haz todo el bien que puedas sin esperar el menor reconocimiento. Serás muy feliz”… San Francisco de Asís.-

 

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Hoy es Día del Correo, como todos los miércoles. Pero no puedo contestar a quienes no informan desde cuál ciudad o población escriben.

 

Héctor Moreno, de Cananea, pregunta…: “¿Ud. cree posible que marche bien el nuevo Salón de la Fama del Beisbol Mexicano, en Monterrey, si todo es de un solo propietario, Alfredo Harp Helú. Qué ocurrirá si un día ese señor le dice a los electores, ‘quiero que este año sea elevado Fulano de Tal?’. Y así mismo podrá tener poderes especiales en todas las actividades”.

Amigo Jeity…: Temores bien fundados. Todo es posible. Pero el caballero Harp Helú parece más preocupado por el beisbol que por sus caprichos.

Por ejemplo, él es de Oaxaca, y allá tiene a sus Guerreros de la Liga Mexicana de Verano y una Academia. Además, en Ciudad de México, con estadio nuevo y demás lujos, es dueño también de los Disblos Rojos. Sin embargo, ha construído la sede del Salón en Monterrey para continuar con la tradición, ya que el Salón original funcionó en esa ciudad desde marzo de 1973 hasta mediados de 2013.

Ese recinto, de cuya historia se tienen muy buenos recuerdos, estaba en peores manos para el beisbol. No solo era patrocinado por la Cervecería Cuauhtemoc, sino que estaba instalado en la misma casa de la fábrica de esas cervezas.

Los intereses pudieron ser más notables, más mezquinos, más comerciales. Pero no, todo marchó bastante bien. En vez de la cervecería, los organizadores cometieron un error grande, llamándose Salón de la Fama del Beisbol Mexicano, llevaron a las instalaciones boxeo, fútbol, charreadas y anexos.

Harp Helú es amante del beisbol y de los libros. Patrocina bibliotecas y la suya es inmensa. Quizá solo espere que al morir le abran un nicho en el Salón. Lo tiene merecido. Las únicas instalaciones del beisbol, mejores que esas a inaugurarse hoy, son las de Cooperstown.

El beisbol mexicano siempre ha tenido un mecenas. La mayoría de ellos con muy buenas intenciones.

Jorge Pasquel fue propietario de la Liga Mexicana de Verano y abrió la integración racial en el beisbol antes que las Grandes Ligas. El ingeniero Alejo Peralta era propietario de los Tigres solamente, pero regalaba dinero a más de la mitad de los equipos de la Liga, para que armaran buenos rósters, y después de la huelga de la ANABE, para que pudieran sobre vivir. Pedro Treto Cisneros, como presidente de la Liga, se hizo socio de Roberto Mansur, ejecutivo que era de los Diablos, y entre los dos manejaban las actividades al gusto de ellos.

Harp Helú es un mecenas como Pasquel y Peralta, ama al beisbol tanto como ellos lo amaron, y como ellos, obsequia más de lo que espera recibir.

Además, Amigo Jeity, o con Harp Helú o no hay Salón de la Fama.

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Gracias a la vida que me ha dado tanto, incluso un lector como tú.

Jbeisbol5@aol.com

@juanvene5

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