Las cartas desde el Más Allá.- La de Hank Aaron a los perreadores

­PARA LUNES 28, NOV. 2022…

JUAN VENÉ EN LA PELOTA…

Más Allá, noviembre 28, 2022.

 

Jóvenes perreadores:

 

Me parece justo si piensan, que Barry Bonds, a quien quiero como un ahijado, ha sido el bigleaguer más acusado y más odiado en la historia.

 

Lo acusan de mentirle al Congreso de Estados Unidos, de consumir sustancias para mejorar su ofensiva, de interferir en las investigaciones sobre sus posibles delitos, de burlarse de los periodistas al no presentarse en conferencias de prensa convocadas semanas antes.

 

Acusan a Barry de antipático y de hacerle mucho mal al beisbol, como deporte y como espectáculo, debido a esa manera de ser.

 

Sin embargo, y sin intentar justificar su comportamiento, él no hizo tanto mal a nuestro juego, especialmente al de Grandes Ligas, como lo hacen ustedes con el tal perreo y anexas.

 

Gran parte de los bigleaguers actuales, y especialmente los latinoamericanos, parecen una cuerda de borrachitos en la madrugada de un domingo de pueblo.

 

Digo, por los movimientos que hacen, todos disparatados, ridículos, de mal gusto; por las melenas teñidas de rubio, de blanco, de rojo o de azul, por la soltadera del bate hacia el Cielo, por lo gestos de niños malcríados hacia el dugout de los contrarios.

 

Se ven pobres de espíritu y de preparación, jóvenes perreadores.

 

¿Por qué en vez de copiar tales insultos al espectáculo y al deporte, no copian a Aaron Judge?

 

Si Judge saca un bola, así sea el jonrón 62 de la temporada, trota con seriedad sobre las bases, mientras, cabeza baja, ve hacia el suelo. Si celebra, es después que llega al dugout.

 

Eso es respeto a los peloteros contrarios, al público, al beisbol. Yo disparé 755 jonrones y me retiré sin saber lo que era perreo. De haberlo conocido, lo habría rechazado, por repugnante, por innecesario, por ridículo, por falta de respeto a los compañeros de club adversario.

 

Ustedes, los jóvenes latinoamericanos de hoy día, no respetan lo que les da dado buena vida y seguridad económica, no respetan algo tan respetable como el beisbol.

 

Y, si no le dan ustedes el sitial que merece, ¿quién o quiénes van a hacerlo?

 

Posiblemente la respuesta a esta humilde carta sea más perreo, más ridiculeces, más desastre porque sí, porque ustedes han venido a este mundo con cerebros de tan mínima actividad, que suponen eso es lo más conveniente.

 

Pues, ¡no!, es lo que menos conviene a todos. Y cuando digo “a todos”, me refiero a peloteros, otros trabajadores directos e indirectos del beisbol, espectadores en el estadio, por radio y televisión, a cuantos tenemos qué ver con este maravilloso deporte.

 

Les deseo lo mejor, pero no puedo suministrarlo, deben creárselo ustedes mismos… Hank.

 

jbeisbol5@aol.com

@juanvene5

 

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